Hoy, en el último día del 2025 sentí escribirte acerca de la maravillosa medicina que existe entre el cierre de un ciclo y la apertura de uno nuevo, es decir, del sagrado umbral entre la muerte y el renacer.
Este año el artículo de la serie Danzando con la muerte decidió salir para estas fechas, para este momento de pausa y transición. Disfrútalo.
Del morir en vida
Cuando algo termina: una relación, un trabajo, una etapa de tu vida, la forma en la que lucía tu cuerpo, tu rostro, los niveles de tu energía, un ciclo anual, mensual, un día, la vida misma…
Existe un espacio vacío, una pausa, un umbral.
Cuando perdemos a un ser querido a causa de su muerte este umbral es lo que conocemos como duelo.
El duelo tiene características muy específicas y a la vez es vivido de formas muy distintas según la persona que lo atraviesa, pero aquí no voy a hablar de las fases del duelo, sino que quiero ir más profundo, a la alquimia que este momento significa, el cuál no es exclusivo a la pérdida física de un ser amado.
Le llamo umbral al proceso de duelo porque en ese tiempo que pareciera estar fuera del tiempo suceden muchas cosas a un nivel muy profundo del corazón.
Cada umbral es distinto dependiendo de la profundidad de la pérdida, y toda pérdida que se sienta en el corazón, es importante.
La muerte es un portal que se vive en vida, requiere de un cuerpo-mente-corazón para que exista, pues ella es puro sentir, es dolor, es liberación, es cambio, es alquimia profunda.
Cuando algo muere en nuestro interior a causa de una pérdida simbólica, relacional, física e incluso de nuestra propia identidad, entramos al umbral del alma que puede provocar una inmensa sensación de vacío que a la vez está lleno de emociones, a veces difíciles de sostener, otras que piden salir como ríos atraídos por un gran océano.
Este umbral no te pide nada, ni que lo atravieses, ni que hagas algo, ni que… simplemente está para ser vivido, y si te lo permites, para regalarte la oportunidad de transformarte.
Este umbral es una pausa sagrada entre lo que eras y puedes ser, entro lo que fué y lo que nunca más será, entre lo que deseas y lo que necesitas…
Es una pausa para regresar a ti.
Medicina de la tierra
Esta sagrada pausa también la naturaleza y el sol nos la regalan cada año, y en estos momentos, aquí en el hemisferio norte, estamos atravesando el umbral del invierno, esa pausa que sigue de la muerte que vivimos en otoño y antecede la promesa del renacer en primavera.
Este tiempo, contrario a lo que quizá has aprendido anteriormente, es un tiempo en el que puedes regalarte una introspección muy honesta y genuina, en donde puedes darte realmente el tiempo y el espacio para honrar tus muertes.
Este periodo en el que aún los días son cortos son una invitación a ir dejando la noche poco a poco, sin prisa.
En la cuenta del tiempo que sigue gran parte de la humanidad, el calendario gregoriano, estamos concluyendo un año para iniciar otro, pero si abres tu visión y tu sentir, puedes percibir que este momento sucede justo en el umbral entre la muerte y el renacer.
No es un tiempo para crear planes, ponerte propósitos, armarte una lista infinita de cosas por hacer que muchas veces no están alineadas con tu verdad más profunda… porque justo el tiempo para alinearte con la verdad de tu corazón es este momento.
No es para hacer, es para sentir
No es para planear, es para gestarte y nutrirte
Y si habitas en el hemisferio sur, en donde por el contrario vivieron el solsticio de verano, es un tiempo para agradecer y honrar los maravillosos frutos de tus creaciones, es igualmente un tiempo para pausar y observar, sentir, validar y reconocer tu brillo.
El umbral
En ambos territorios, en el norte y en el sur, la gran mayoría de humanos estamos viviendo el cierre del 2025 lo cuál significa en sí una muerte de todo lo que fue, lo que no hicimos, lo que perdimos, lo que transformamos en nuestro interior y a la vez de agradecimiento de todo lo que sí creamos, logramos, pudimos dejar ir por el más alto bien de nuestra alma y lo que se está gestando sutilmente en nuestro interior.
Esta muerte está cargada de nueva vida, pero antes se nos invita amorosamente a atravesar el umbral, el tiempo fuera del tiempo, la pausa y el vacío.
Para poder dar vida en primavera (y poder soltar conscientemente en otoño).
Deseo que tu cierre del 2025 sea armonioso y en sintonía con tu interior, y que tu inicio del 2026 sea pausado y en amorosa presencia con todo tu ser.
Con cariño,
Nancy ☆
