El arte de iluminar tu obscuridad

Todo ser humano tiene luz y obscuridad en su interior.

Estas energías son cualidades con las que te expresas en el mundo y ambas crean una danza que mantiene un sagrado balance en tu interior, pues una no puede existir sin la otra.

Así como el día y la noche son necesarias para la vida biológica, para tu alma es necesaria esta integración de todo lo que eres, de todo lo luminoso en ti, y también lo que ocultas en tu obscuridad.

En tu obscuridad interior se encuentran tus miedos, memorias no resueltas, deseos ocultos y emociones que, por incomodidad, sueles esconder. Esto es algo que has aprendido de forma inconsciente, y no es ni malo ni bueno, pero, al mantener ocultos ciertos aspectos de tu ser provoca que se fragmente el alma.

Imagina que es como si tuvieras muchas luces en tu cuerpo, en cada extremidad, y fueras poco a poco apagándolas, hasta quizá quedar solo con una mitad de tu cuerpo iluminado, por lo tanto dejas de ver la otra mitad, y eventualmente surge en ti la sensación de que algo te falta, por lo tanto lo buscas afuera, proyectas (pones luz sin tener consciencia de ello) lo que se oculta en tu sombra afuera, en tus relaciones y en el mundo, pues haz olvidado que aquello que buscas (a veces encubierto con rechazo) está en ti, pero oculto en tu propia obscuridad.

El verdadero arte de la transformación o sanación comienza ahí, en la decisión consciente de encender tu luz para verte a ti y reconocer lo que habita en tu mundo interior.

La obscuridad es una gran maestra, pues en ella resuena el silencio que la mente teme, el eco de todo lo que no quieres mirar… y te proporciona la materia esencial para la alquimia de tu alma, es decir, para la integración de tu ser.

Iluminar tu obscuridad es colocar la luz de tu conciencia: tu atención, presencia y escucha, a esas partes de ti mismx que han sido rechazadas y olvidadas en lo profundo de tu mundo interior. Cada emoción dolorosa, cada recuerdo que incomoda, es un fragmento de sabiduría esperando ser iluminado. Allí donde antes sentías vacío, comienza a revelarse una plenitud silenciosa, como una constelación que sólo aparece en las noches más obscuras.

La luz con la que es posible que ilumines tu mundo interior no proviene del exterior, nadie puede iluminarte, esa luz proviene de una llama sutil que arde en el centro de tu ser. Es la claridad que surge cuando dejas de identificarte con el ruido de los pensamientos, cuando te atreves a sentir sin juzgarte, cuando respiras en el instante presente y reconoces que incluso el miedo es una forma de energía que puede transformarse.

Una vez que logras ver, escuchar y atender a esas partes ocultas de ti mismx es posible que te conozcas a mayor profundidad y así, puedas ordenar lo que necesites ordenar en tu interior, liberar lo que sea necesario liberar, descubrir los deseos más profundos de tu corazón y recuperar tu poder para regresar a ti todas las veces que sean necesarias, cada vez con mayor conciencia, amor y gozo.

Porque, en el fondo, iluminar tu obscuridad es iluminarte a ti mismx.

Es reconciliarte con todo lo que te habita y eres.

Es recuperar los fragmentos de tu alma olvidados.

Es recordar quién eres.

Con cariño,

Nancy ☆

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